El señor De Filipo denunció que unos ladrones habían perpetrado el robo de unas joyas muy valiosas en el interior de su casa. Cuando el detective Malanga llega a la mansión del señor De Filipo recién se despejaba el cielo después de muchos días de intensa lluvia. Admiró un instante el jardín delantero y el cuidado estilo arquitectónico de un frente de casi 50 metros. De Filipo abre las pesadas puertas. - Buenos días, señor De Filipo.- Saluda Malanga. - Buenos días, detective. Pasemos a mi escritorio. Una vez en el despacho, el detective encara el trabajo rápidamente. - Cuénteme lo que ocurrió desde el principio, por favor. - De acuerdo. Todo debe haber pasado mientras estaba arriba durmiendo. A eso de las tres de la mañana escuché un ruido y me asomé al frente por el balcón ventana. Miré el jardín iluminado e inmediatamente miré hacia abajo mío, pero sólo pude ver las sombras de dos hombres que corrían; tienen que haber corrido muy cerca de la pared de la casa. Oí un automovil arrancar y escuché que se alejaba. Encendí las luces, corrí abajo y encontré la caja fuerte abierta sin nada en su interior.- Explicó De Filipo. - ¿Su esposa estuvo con Ud. todo el tiempo? - Sí, pero no se levantó hasta que yo llamé a la policía. - No importa, supongo que sus joyas estaban aseguradas y que Ud. intenta cobrar el seguro de lo que en realidad no fue robado. ¿Por qué sospecha Malanga del señor De Filipo?
jueves, 31 de enero de 2008
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