jueves, 31 de enero de 2008

Protagoras

Solución: La sentencia fue la siguiente: denegar la demanda del maestro, pero concediéndole el derecho a entablar querella por segunda vez, sobre una nueva base, a saber: la de que el alumno ya había ganado su primer pleito. Esta segunda demanda debería ser resuelta, indudablemente, a favor del maestro.

Protágoras:

¿El sofista Protágoras, se encargó de enseñar a un joven todos los recursos del arte de la abogacía. El maestro y el alumno hicieron un contrato según el cuál el segundo se comprometía a pagar al primero la retribución correspondiente en cuanto se revelaran por primera vez sus éxitos, es decir, inmediatamente después de ganar su primer pleito. El joven cursó sus estudios completos. Protágoras esperaba que le pagase, pero su alumno no se apresuraba a tomar parte en juicio alguno. ¿Qué hacer? El maestro, para conseguir cobrar la deuda, lo llevó ante el tribunal. Protágoras razonaba así: si gano el pleito, me tendrá que pagar de acuerdo con la sentencia del tribunal; si lo pierdo y, por consiguiente lo gana él, también me tendrá que pagar, ya que, según el contrato, el joven tiene la obligación de 'pagarme en cuanto gane el primer pleito. El alumno consideraba, en cambio, que el pleito entablado por Protágoras era absurdo. Por lo visto, el joven había aprendido algo de su maestro y pensaba así: si me condenan a pagar, de acuerdo con el contrato no debo hacerlo, puesto que habré perdido el primer pleito, y si el fallo es favorable al demandante, tampoco estaré obligado a abonarle nada, basándome en la sentencia del tribunal. Llegó el día del juicio. El tribunal se encontró en un verdadero aprieto. Sin embargo, después de mucho pensarlo halló una salida y dictó un fallo que, sin contravenir las condiciones del contrato entre el maestro y el alumno, le daba al primero la posibilidad de recibir la retribución estipulada. ¿Cuál fue la sentencia del tribunal?

Otro robo:

Solución: De Filipo declara que vio sombras de dos hombres corriendo tan cerca de la pared que fue imposible verlos en la lluviosa noche. La casa estaba a oscuras, y sólo las luces del jardín estaban encendidas, por lo que es imposible que se hubieran proyectado sombras desde cuerpos cercanos a las paredes del frente.

Otro robo:

El señor De Filipo denunció que unos ladrones habían perpetrado el robo de unas joyas muy valiosas en el interior de su casa. Cuando el detective Malanga llega a la mansión del señor De Filipo recién se despejaba el cielo después de muchos días de intensa lluvia. Admiró un instante el jardín delantero y el cuidado estilo arquitectónico de un frente de casi 50 metros. De Filipo abre las pesadas puertas. - Buenos días, señor De Filipo.- Saluda Malanga. - Buenos días, detective. Pasemos a mi escritorio. Una vez en el despacho, el detective encara el trabajo rápidamente. - Cuénteme lo que ocurrió desde el principio, por favor. - De acuerdo. Todo debe haber pasado mientras estaba arriba durmiendo. A eso de las tres de la mañana escuché un ruido y me asomé al frente por el balcón ventana. Miré el jardín iluminado e inmediatamente miré hacia abajo mío, pero sólo pude ver las sombras de dos hombres que corrían; tienen que haber corrido muy cerca de la pared de la casa. Oí un automovil arrancar y escuché que se alejaba. Encendí las luces, corrí abajo y encontré la caja fuerte abierta sin nada en su interior.- Explicó De Filipo. - ¿Su esposa estuvo con Ud. todo el tiempo? - Sí, pero no se levantó hasta que yo llamé a la policía. - No importa, supongo que sus joyas estaban aseguradas y que Ud. intenta cobrar el seguro de lo que en realidad no fue robado. ¿Por qué sospecha Malanga del señor De Filipo?

El mayordomo:

Solución: Pedro dijo haber escuchado que cerraban la puerta con llave pero también dijo que un extraño pudo entrar corriendo a desatarle

El mayordomo:

Pedro Abelardo estaba conversando con el agente Molina cuando llegó el inspector Malanga. Pedro era el mayordomo de los Dorsini. - El señor y la señora Dorsini están de vacaciones en Europa - estaba explicando-. Estuve trabajando en la casa. Hace un par de horas salí a buscar algunas provisiones para mí. Cuando regresé acababa de tender la mano hacia la puerta cuando un hombre salió de las sombras con un arma. Era alto, gordo, y cojeaba de la pierna derecha. Advertí que sostenía el arma en la mano izquierda. Era un revolver calibre 38. Me obligó a dejarle entrar en la casa, me llevó a la despensa y me ató. Lo oí saquear la casa durante casi una hora. Tiene que haber estado cargando cosas en el coche de los Dorsini, porque lo oí salir y entrar varias veces. Por último oí que cerraba con llave la puerta y luché por desatarme, pero no pude. Logré quitarme la mordaza de la boca y gritar por la ventana. Un tipo que pasaba caminando me oyó, entró corriendo y me desató. En cuanto estuve desatado tomé el teléfono y llamé a la policía. - ¿Conocía al hombre que lo desató? - preguntó el inspector Malanga. - No, nunca lo he visto antes y se fue cuando vio que yo estaba bien – Me dijo que no disponía de tiempo.- Contestó Pedro. - Me temo que usted mismo se está enredando en mentiras, señor Abelardo - dijo el inspector Malanga. ¿Por qué cree Malanga que Pedro miente?

Robo al banco:

Solución: Al hacer el camino al revés, tendrían que haber encontrado la bolsa de dinero vacía después del lugar donde Peralta se tiró del auto. Eso le indica al Inspector que Peralta miente

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